lunes, 18 de mayo de 2015
Lunes 18 de mayo
Vendrán los días calamitosos y llegarán los años en que dirás: “No tengo en ellos deleite” (Ecl. 12:1).
Llega un momento en que la mayoría de las personas mayores ya no pueden cuidarse por sí mismas y necesitan ayuda (Ecl. 12:2-7). Junto con sus hijos adultos, deben decidir cuál será el mejor tipo de ayuda y buscar soluciones a su alcance. Suele ser conveniente que se reúnan para determinar las necesidades, decidir qué se hará y hablar de cómo colaborará cada uno. Todos los implicados, en especial los padres, deben tratar de expresarse con franqueza y ser realistas. Por ejemplo, pueden evaluar si, con alguna ayuda extra, los padres podrían seguir viviendo en su propio hogar de forma segura. También podrían analizar cómo cada uno puede colaborar en el cuidado diario o en dar ayuda económica (Prov. 24:6). Todos deben comprender que tienen un papel que cumplir; sin embargo, tal vez ese papel cambie con el tiempo y haya que turnarse de algún modo. w14 15/3 4:3
jueves, 14 de mayo de 2015
Viernes 15 de mayo
Hay tiempo de callar y tiempo de hablar (Ecl. 3:1, 7).
“Ahora comprendo que en algunas ocasiones no es bueno tratar ciertos temas”, comentó una hermana que lleva diez años casada. Y añadió: “Si mi esposo está cargado de trabajo y obligaciones, dejo pasar un poco de tiempo antes de hablar de ciertos asuntos. Gracias a eso, nuestras conversaciones son mucho más calmadas”. La esposa prudente también se expresa con amabilidad, consciente de que una palabra bien elegida y “hablada al tiempo apropiado” es atrayente y valiosa (Prov. 25:11). Un esposo cristiano debe hacer su parte no solo escuchando a su esposa, sino también tratando de expresar sus sentimientos con claridad. También es útil buscar un momento oportuno, quizás cuando ambos estén a solas analizando el texto diario o leyendo la Biblia. Es importante que los dos cónyuges valoren la oración y estén decididos a ser mejores comunicadores. w13 15/5 3:6-8
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