La Torá
2 Eso indica que uno de los principales métodos docentes que se empleaban era la memorización. El conocimiento acerca de las leyes y los tratos de Jehová con su pueblo había de penetrar en el corazón. (Deuteronomio 6:6, 7.) Era necesario que meditaran sobre lo que aprendían. (Salmo 77:11, 12.) Para ayudar a los jóvenes y a los mayores a recordar las cosas, se utilizaban diversos recursos para facilitar la memorización. Por ejemplo: acrósticos, versos consecutivos en un salmo que empezaban con una letra diferente, en orden alfabético (como en Proverbios 31:10-31); aliteración (palabras que empiezan con la misma letra o el mismo sonido); y números, como los que aparecen en la mitad posterior del capítulo 30 de Proverbios. Es interesante que algunos eruditos creen que el calendario Guézer, uno de los ejemplos más antiguos de escritura hebrea, se usaba como ejercicio para mejorar la memoria de los escolares.
Programa de estudios
3 La educación en Israel no se limitaba a aprender a leer y escribir. Una de las materias importantes que se enseñaba era la historia. La enseñanza acerca de las obras maravillosas de Jehová a favor de su pueblo era una parte fundamental del programa de estudios. Estos hechos históricos tenían que enseñarse de generación en generación. (Deuteronomio 4:9, 10; Salmo 78:1-7.) La celebración de las fiestas anuales era una buena oportunidad para que el cabeza de familia enseñara a sus hijos. (Éxodo 13:14; Levítico 23:37-43.) A este respecto The International Standard Bible Encyclopedia dice: "Mediante la instrucción del padre en el hogar y sus explicaciones sobre el significado de las fiestas, los niños hebreos aprendían cómo Dios se había manifestado a sus antepasados, cómo deberían vivir en el presente y cuáles eran las promesas divinas respecto al futuro de Su pueblo".
4 La educación que daban los padres incluía enseñanza práctica. Las hijas aprendían a hacer trabajos domésticos. El último capítulo de Proverbios muestra que estos eran muchos y variados; entre ellos hilar, tejer, cocinar, comerciar y todo lo relacionado con la administración del hogar. Normalmente los hijos aprendían el oficio de su padre, fuera este del campo o algún trabajo manual. En tiempos posteriores los rabinos judíos solían decir: "Quien no enseña a su hijo un oficio útil, lo cría para ladrón".
5 En el libro de Proverbios se ve la profundidad espiritual de los métodos docentes utilizados en Israel. Señala que el propósito era enseñar a "los inexpertos" cuestiones elevadas como sabiduría, disciplina, entendimiento, perspicacia, juicio, sagacidad, conocimiento y capacidad de pensar... todo ello en "el temor de Jehová". (Proverbios 1:1-7; 2:1-14.) Recalca los motivos que deben impulsar al siervo de Dios hoy día a mejorar su educación.
Sacerdotes, levitas y profetas
6 Aunque los padres proveían la educación básica, Jehová educaba también a su pueblo mediante los sacerdotes, los levitas no sacerdotales y los profetas. En su última bendición sobre la tribu de Leví, Moisés dijo: "Instruyan ellos a Jacob en tus decisiones judiciales y a Israel en tu ley". (Deuteronomio 33:8, 10.) Es significativo que en hebreo la palabra "ley" (toh·ráh) se deriva de una raíz que, en su forma verbal, quiere decir "indicar", "enseñar", "instruir". La Encyclopaedia Judaica dice: "Por lo tanto, la palabra [torah] significa ‘enseñanza’, ‘doctrina’ o ‘instrucción’".
7 Esto también distinguió a Israel de las demás naciones e incluso de las del día moderno. Las naciones políticas de hoy tienen un cuerpo de leyes, pero la población en general solo conoce algunas de estas. Cuando la gente está en conflicto con la ley, tiene que pagar mucho dinero por los servicios de un abogado que la defienda. Las escuelas de derecho son para los especialistas. Sin embargo, en Israel Dios utilizaba la Ley para decir a su pueblo cómo debían adorarlo y cómo debían vivir en conformidad con Su voluntad. A diferencia de otros códigos legales, la Ley estipulaba que se tenía que amar a Dios y al prójimo. (Levítico 19:18; Deuteronomio 6:5.) La Ley de ninguna manera era un libro frío y lleno de reglas. Contenía doctrina, enseñanza e instrucción sobre un modo de vivir que el pueblo tenía que aprender.
8 Mientras se mantuvieron fieles, los sacerdotes y los levitas cumplieron con su responsabilidad de enseñar al pueblo. Pero en la mayoría de los casos descuidaron su deber de educar a la nación. Esta falta de educación en la Ley de Dios acarrearía terribles consecuencias, tanto para los sacerdotes como para el pueblo. En el siglo VIII a.E.C., Jehová profetizó: "Mi pueblo ciertamente será reducido a silencio, porque no hay conocimiento. Porque el conocimiento es lo que tú mismo has rechazado, yo también te rechazaré de servirme como sacerdote; y porque sigues olvidando la ley de tu Dios, yo me olvidaré de tus hijos, aun yo". (Oseas 4:6.)
9 Además de los sacerdotes, Jehová levantó profetas para que educaran al pueblo. Leemos: "Jehová siguió advirtiendo a Israel y Judá por medio de todos sus profetas y todo hombre de visiones, diciendo: ‘Vuélvanse de sus malos caminos y guarden mis mandamientos, mis estatutos, conforme a toda la ley que mandé a sus antepasados y que he enviado a ustedes por medio de mis siervos los profetas’". (2 Reyes 17:13.) Respecto al papel que desempeñaban los profetas en calidad de educadores, el escriturario francés Roland de Vaux escribió: "También los profetas tenían la misión de instruir al pueblo, por lo menos tanto como de predecir el porvenir; la inspiración profética daba a su predicación la autoridad de palabra de Dios. Es cierto que durante el período monárquico los profetas fueron los maestros de religión y de moral del pueblo, los mejores, ya que no siempre los más escuchados". Los israelitas abandonaron los caminos de Jehová debido a que no recibieron la educación apropiada de parte de los sacerdotes y los levitas y porque no prestaron atención a Sus profetas. Samaria cayó ante los asirios en 740 a.E.C., y Jerusalén y su templo fueron destruidos por los babilonios en 607 a.E.C.
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